Las cajas de cartón podrán repoblar los bosques

Si eres un gran consumidor de Gadgets, imagino que muchas de tus compras las harás por Internet y recibirás bastantes paquetes en casa. ¿Qué puedes hacer con todas esas cajas de cartón que te llegan? Las puedes reciclar sí, pero y si pudieras plantarlas y hacer crecer árboles (WTF)… Esto es ya una realidad gracias a Life Box.

Esa es la idea de esta caja de cartón que exteriormente no tiene nada peculiar y que se puede utilizar para realizar envíos normalmente, pero que interiormente en las superficies de cartón cuenta con más de 100 semillas de árbol junto con una combinación especial de hongos que les sirve de nutriente y protección.

De este modo, una vez que recibes la caja y quieres deshacerte de ella, puedes cortarla en pedazos y plantarla para aportar tu pequeño granito de arena en la salvación del planeta.

En sí, la idea es genial, aunque luego cuando te lees las instrucciones resulta un poco más complicado que un simple “lo plantas, le echas un poquito de agua y te olvidas”, requiere cierta dedicación y empeño.

Por ahora sólo se vende en USA y Canada para proteger a las especies autóctonas de otros países. La caja no es mucho más cara que una normal y no requiere un almacenaje muy diferente, por lo que parece un producto bastante interesante.

Es más, la posible paranoia que puede causarle al mensajero el hecho de que si se moja algo puede crecer dentro puede que le haga llevar más cuidado, aunque personalmente yo haría cajas con Gremlins…

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El bosque de los suicidios

El bosque de Aokigahara, también conocido como Jyukai (Mar de Árboles), ocupa más de 3.000 hectáreas y esta ubicado a los pies del monte Fuji, que se encuentra al oeste de Tokio. Este bosque es elegido por decenas de personas todos los años para quitarse la vida, el récord se marco en el año 2002, con 78 cadáveres encontrados.

Ya en el Japón feudal del siglo XIX, cuando tenía lugar una hambruna las familias más pobres se acercaban al bosque para abandonar y dejar morir a los niños y personas mayores que no podían alimentar. En el siglo pasado, el fallecido escritor Seich Matsumoto publicó una novela, posteriormente llevada a la televisión, titulada “Kuroi Jukai” (El negro mar de árboles), en la que uno de los personajes se adentraba en Aokigahara para morir. Más recientemente, un libro de Tsurumi Wataru titulado Kanzen Jisatsu Manyuaru (El Completo Manual del Suicidio, 1993), que ha vendido 1.3 millones de ejemplares en aquel país, lo recomendó como el lugar perfecto para quitarse la vida.

En el año 2004, el director Takimoto Tomoyuki rodó la película “Ki no Umi”, en la que contaba la historia de cuatro personas que decidían suicidarse en este bosque.

En 1971 comenzaron a organizarse batidas para buscar los restos mortales de los suicidas. Anualmente, un equipo de bomberos y policías que sobrepasa las 300 personas se adentra en Aokigahara para retirar los cadáveres que no han sido encontrados a lo largo del año por los visitantes y guardias forestales. Además, una furgoneta de la policía patrulla los alrededores del bosque diariamente en busca de posibles suicidas.

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