Los pedos ayudan a controlar la presión sanguínea

Publicado el día Septiembre 2nd, 2009. Este tema ha sido visto 174 veces.

Un reciente estudio acaba de revelar que las células que rodean los vasos sanguíneos hacen que los gases que se expulsan del cuerpo, mantengan en niveles bajos la presión de la sangre y prevenir así la hipertensión.

De esta forma, gracias a los malolientes gases el cuerpo controla la presión sanguínea. Según informa LiveScience.com., las recientes investigaciones encontraron que las células que rodean los vasos sanguíneos en los ratones hacen que los gases que expulsan, que no son otra cosa sino sulfato de hidrógeno, mantengan la presión de la sangre de esos animales en niveles bajos para prevenir así la hipertensión.

“Este mismo gas es sin lugar a dudas producido también en las células que rodean los vasos sanguíneos de los seres humanos”, aseguraron los especialistas.

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Combustión humana espontanea

Publicado el día Julio 2nd, 2009. Este tema ha sido visto 811 veces.

Una de las anomalías que mayor entusiasmo provocan en los devotos de lo paranormal es la llamada Combustión Humana Espontánea (frecuentemente citada por sus siglas en ingles: SHC, Spontaneous Human Combustion). Implica que un cuerpo humano, por lo usual vivo, comienza a arder de un modo súbito, sin una fuente de ignición externa conocida; al parecer, el fuego es producido por calor generado internamente, a través de algún mecanismo oscuro e indeterminado (existen varias teorías al respecto, todas igualmente insatisfactorias). Desde el siglo XVII hasta la actualidad se han documentado varias decenas de casos de este insólito evento.

En su versión más divulgada, el fenómeno nos es presentado de la siguiente manera: de forma inesperada, la víctima estalla en llamas; el fuego aparece bruscamente y sin causa discernible, es muy intenso y extremadamente localizado; en un lapso de tiempo muy corto, de minutos o aún de segundos, el cuerpo queda casi completamente destruido y reducido a un pequeño montón de cenizas grisáceas. La víctima no tiene la más mínima posibilidad de pedir ayuda o de realizar maniobras salvadoras. Por contraste, los objetos ubicados en su proximidad quedan relativamente intactos, incluyendo algunos tan extremadamente combustibles como una pila de periódicos o una caja de cerillas; en numerosas ocasiones, las ropas de la víctima resultan relativamente poco dañadas.

Como detalle macabro adicional, algunos segmentos del cuerpo resultan casi intocados por las llamas, generalmente las piernas y los pies, en ocasiones los brazos. Cuando no es destruido, el cráneo queda encogido hasta un tamaño inverosímil. Una capa de hollín grasiento suele quedar depositada en las paredes y en el techo de la habitación.

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