La leyenda de Edipo inspiró a Sigmund Freud su teoría del complejo de Edipo, dicho complejo plantea la idea que durante la etapa fálica (desde los tres hasta los seis años, aproximadamente) del desarrollo del niño, éste comienza a sentir atracción pre-sexual hacia el progenitor del sexo opuesto.
El niño comienza a sentirse atraído por la madre y a odiar al padre ya que este tiene a la madre. Sin embargo un sentimiento de culpa se desarrolla ya que el niño sabe que es erróneo odiar al padre.
Este conflicto se resuelve por medio de la identificación, donde el niño adopta características del padre.
La Leyenda de Edipo

Edipo es el rey mítico de Tebas, hijo de Layo y Yocasta, que mató, sin saberlo, a su propio padre y desposó a su madre.
Al nacer Edipo, el Oráculo de Delfos auguró a su padre, Layo, que aquel, al crecer, le daría muerte y desposaría a su mujer. Layo, queriendo evitar tal destino, ordenó a un súbdito que matara a Edipo al nacer. Apiadado de él, en vez de matarlo, el súbdito lo abandonó en el monte Citerón, colgado de un árbol por los pies, los cuales perforó. Un pastor halló el bebé y lo entregó al rey Pólibo de Corinto. Peribea o Mérope, la esposa de Pólibo y reina de Corinto, se encargó de la crianza del bebé, llamándolo Edipo, que significa ‘de pies hinchados’ por haber estado colgado.
Al llegar a la adolescencia, Edipo, por habladurías de sus compañeros de juegos, sospechó que no era hijo de sus pretendidos padres. Para salir de dudas visitó el Oráculo de Delfos, que le auguró que mataría a su padre y luego desposaría a su madre. Edipo, creyendo que sus padres eran quienes lo habían criado, decidió no regresar nunca a Corinto para huir de su destino. Emprende un viaje y, en el camino hacia Tebas, Edipo encuentra a Layo en una encrucijada, discuten por la preferencia de paso y lo mata sin saber que era el rey de Tebas, y su propio padre.
