Se de algunos casos (clínicos) de personas incapaces de estar frente a un envoltorio de plástico con globitos sin poner sus manos encima de las inocentes burbujas, reventándolas hasta que ninguna queda viva.
Para esos maniáticos, se ha creado un regalo que los hará pasar horas y horas disfrutando de un placer sin sentido, pero que inexplicablemente los lleva al éxtasis.

Algunos afirman que es una enfermedad, otros dicen que es una maldición y no faltan los que dicen que es una pasión. Reventar los globitos de los envoltorios es, para muchos, lo mejor que le ha entregado el plástico a la humanidad.
Hay grupos en Facebook en donde los adictos se reúnen a comentar los pormenores de una actividad cercana a lo insano o a compartir datos de dealers que distribuyen grandes cantidades del material. Y no sólo en Latino américa, sino en todo el mundo.
